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Jabones Artesanales en Saponificación en Frío

Primero que nada hay que explicar…

¿Qué es la saponificación en frío?

Es un proceso artesanal que existe desde al menos el siglo XVII. Durante este proceso se forma la glicerina vegetal (actor de hidratación y emoliente). La cual generalmente se vende para su uso en otros productos (mayormente cosméticos), pero el jabón debe contener glicerina vegetal para que resulte lo más suave posible en la piel, de lo contrario la piel permanecerá seca y tirante después de su uso. La reacción química entre la soda, los aceites y las mantecas vegetales, y luego la evaporación del agua, puede durar hasta 5 ó 6 semanas, a esto se lo denomina “curado”. Durante ese tiempo, los jabones se secan tranquilamente en una estantería, madurando en un ambiente fresco y seco. Por lo tanto, hay que tener paciencia!

Sin embargo, la espera vale la pena, ya que los beneficios del jabón en frío son un montón!

Beneficios de los Jabones en saponificación en frío:

  • conservan la glicerina natural ayudando a mantener la piel hidratada
  • en comparación con los procesos industriales que requieren calentamiento para la producción masiva, las propiedades naturales de nutrición de la piel que poseen los aceites, mantecas y aceites esenciales se conservan intactas. Así se aprovechan al máximo las cualidades nutritivas y medicinales de aceites utilizados en la producción de jabón artesanal.
  • es un tensioactivo suave para la limpieza facial.
  • los jabones son 100% biodegradables.
  • no contaminan agua y tierra. Son ecológicos.
  • son más suaves, no llevan químicos adicionales y no producen reacciones de irritación ni cualquier otro tipo de problema cutáneo. 

son ideales para las pieles con problemas como la dermatitis atópica, psoriasis, alergias, etc. y para una completa hidratación y nutrición de las pieles normales.

La fórmula para jabones en saponificación en frío

La Alquimia del Jabón

El jabón es la alquimia de las grasas: aceite + base alcalina (soda) = jabón + glicerina. Se puede saponificar cualquier aceite o manteca, aunque el resultado no siempre será el mismo. Por ello es muy importante la fórmula que se realice. La identidad de un jabón se crea en la combinación de los ácidos grasos contenidos en los aceites y su equilibrio: abundante espuma, poder detergente (poder de lavado), efecto «acondicionador» o suavizante. Pero ojo, demasiado jabón será detergente y no muy agradable para la piel.

Los aditivos son generalmente de origen natural, como aceites esenciales para perfumar, arcilla para colorear, flores y semillas para decorar o dar un efecto exfoliante al jabón.

Hablemos de las propiedades de algunos aceites y mantecas vegetales que se suelen usar para hacer jabones:

Aceite Coco:

Retiene la humectación en la piel, regula la producción de grasa, y a su vez mantiene sus propiedades antimicrobianas, antibióticas y antiinflamatorias, suavizando la piel. Aporta dureza al jabón, le da un poder de lavado y de espumación, así que hay que medir bien y tener cuidado, ya que, como mencionamos, demasiado jabón será detergente y no muy agradable para la piel.

Manteca de Cacao:

Reduce signos de envejecimiento, la apariencia de cicatrices e inflamación en la piel. Crea una barrera entre la piel y el medio ambiente manteniéndola humectada. Los antioxidantes que se encuentran en el cacao protegen también del estrés oxidativo al neutralizarlos, ya que son un factor importante del deterioro de la estructura dérmica y el envejecimiento prematuro de la piel. Contribuye a la dureza del jabón y aporta protección y suavidad a la piel.

Manteca de karité:

Es rica en insaponificables, nutre, repara y suaviza la piel. Además su cremosidad aporta flexibilidad y humectación. 

Aceite Oliva:

Provee acción antioxidante para combatir el daño de radicales libres en la piel, además, provee un efecto limpiador que evita que se obstruyan los poros. Rico en vitaminas E y A, el aceite de oliva para la piel puede ayudar a mejorar la apariencia de la piel. Su contenido de beta caroteno también puede ayudar a estimular el crecimiento de nuevas células, promoviendo una apariencia más brillante y juvenil. Aporta una suavidad y emoliencia incomparables.

Aceite de Girasol:

Contiene Vitamina C, que desempeña un papel vital para la producción de colágeno y proporciona una piel sana, suave y flexible. La vitamina K que se encuentra en el aceite de girasol también ayuda a la elastina de la piel a no endurecerse y, por lo tanto, es un componente importante para prevenir el envejecimiento.

Carbón Activado:

Posee un efecto detox, eliminará de la piel restos de polución, polvo, maquillaje e impurezas, y a su vez, ayudará a suavizar la piel, reducir inflamación y dar un efecto lifting al tensar los poros. Controla el exceso de grasa, por lo que se utiliza para equilibrar pieles mixtas y en tratamientos de ciertos problemas cutáneos, como el acné.

Estos son algunos, los más frecuentemente utilizados, pero se pueden usar otras variedades de Aceites Vegetales.

Para su adecuada durabilidad se recomienda que ya estrenados se utilice una jabonera o superficie que permita el escurrido del agua. Pueden ser jaboneras de madera, por ejemplo.

Elegir un jabón saponificado en frío es elegir un producto de saludable y de calidad, respetuoso con nuestra piel y con el medioambiente.

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